miércoles, 10 de diciembre de 2008

"Mi aventura de ser Docente"



Mi aventura de ser maestro

Hola como están? Tutor y compañeros del mejor grupo 29
Les presento mi reconstrucción de mi confrontación con la docencia
Al dar lectura a “La aventura de ser maestro” me izo reflexionar aun mas sobre mi labor docente, me hizo recordar cosas sobre cómo he ido creciendo como maestra, por que sin lugar a duda sé que he tenido que ensayar mucho para llegar a ser lo que hoy soy y que mis 20 años como docente me han servido para aprender y disfrutar con alegría mi día a día frente a grupo, quizás he llegado a mi casa muchas veces, muy cansada después de estar en clase con 4 o 5 grupos de 50 adolecentes llenos de energía pero con un dulce sabor de boca por la labor cumplida y sus ocurrencias o feliz por la forma en que respondieron en la clase o admirada por lo listo, creativos e inteligentes que son.
En un principio llegaba al salón de clase con miedo, porque efectivamente los alumnos imponen y más si son muchos juntos, pero nunca he tomado la actitud de sabelotodo, quizá porque me gusto lo que leí una vez de Pitágoras (En una ocasión lo llamaron sabio y el les respondió que nunca lo llamaran así porque sabio solo es Dios él solo era amante de la sabiduría), así que a mis alumnos siempre les he dicho, pregunten todas sus dudas no me molesta, porque si no se con toda franqueza se los diré, no soy sabia para saberlo todo, pero eso si les prometo que lo investigaré y no tengan miedo preguntar, porque mientras estemos vivos siempre tenderemos dudas solo los muertos no pueden ya preguntar y la curiosidad y la duda es natural en nosotros, porque siempre queremos aprender.
Ahora eso de hacer pensar y sentir me encanto, porque siempre me ha gustado hacer reflexionar a los alumnos y les confieso me divierte mucho crearles dudas y ponerlos a pensar y un día un alumno me sorprendió mucho cuando me dijo “maestra ya la descubrí usted es como Sócrates, actúa igual que él, mi primer reacción fue negarlo y luego curiosa pregunte porque, al lo cual me contestó, nos hace dudar, le preguntamos algo y nos voltea la pregunta y luego se divierte con nuestros enredos, lo que me sorprendió aun mas, que el honor que me hacia al compararme con semejante personaje, fue el hecho de que un alumno reflexionara e hiciera una comparación para poder ver lo que yo no había visto en 9 años que tenia dando la materia de Filosofía.
Qué razón tiene el autor al mencionar que cuando una se relaja es cuando empieza a disfrutar dar la clase, ahora bien para relajarse y disfrutar es necesaria la experiencia que solo con los años frente a grupo se adquiere, ya que no se puede empezar a dar clases con la experiencia platicada por otros, porque solo con la experiencia se selecciona la semilla buena y se prepara la tierra para recoger frutos deseados, sin faltar otros ingredientes como el amor, el respeto, la solidaridad entre otros.
Saludos y que tengan un excelente fin de semana.
Celia Garza Guerra

1 comentario:

Nundehui dijo...

Hola querida amiga Celia!
Un placer leer tus trabajos!
Concuerdo totalmente contigo, los alumnos son como esponjas, hay que saber que darles, ser ejemplo. Eres una maestra sensacional y de eso no tengo duda al momento que uno siente el respeto, admiración, y empatía de los alumnos sabes que estás haciendo tu trabajo pero no sólo es eso, si no más que trabajo es a nivel personal, que llegas a sus vidas y la marcas de una manera positiva, que gran responsabilidad y privilegio tenemos!!

Saludos querida amiga!!
Nundehui G. Garzón Carmona.